domingo, 28 de enero de 2007

Una vez escribí


Mir


Un caballo de tiza
dibujado en el cielo.
En tu mano un pájaro,
en tu sonrisa el vuelo
de los años jóvenes
que juegan con el viento.

El cielo azul, tu dedo,
un ave pasajera.
El viento es remolino
de pelo negro, arena;
y el sueño se disuelve
y ya no está mi nena.

La memoria del tacto
devuelve su piel blanca,
sus colas de caballo
negras ríen al viento.
Y ella q me pregunta:
Mami, dime que es eso!

Se desvanece su voz,
se desvanece su risa.
Risa que aún no ha nacido
y jugará con el viento.

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